La antigua Fábrica de Armas de La Vega se convirtió en uno de los escenarios destacados de la programación cultural de los Premios Princesa de Asturias 2026. La inauguración dio comienzo a una serie de actividades que acercaron al público diferentes disciplinas artísticas y rindieron homenaje a los galardonados de esta edición.
Entre las propuestas destacó la presencia del universo creativo de Studio Ghibli, el reconocido estudio japonés de animación. La elección de este marco aportó una conexión especialmente significativa con la cultura japonesa, un ámbito en el que la música, la imagen y la narración tienen una gran capacidad para despertar emociones y conectar a personas de distintas generaciones.
En este contexto, participar como compañía de percusión japonesa supuso para TaikoMon una oportunidad de contribuir a una celebración en la que la cultura y la expresión artística ocuparon un lugar protagonista.
Dragones voladores, criaturas misteriosas y personajes inolvidables de las películas de Hayao Miyazaki dieron vida a una experiencia que conectó con espectadores de distintas generaciones. Figuras tan reconocibles como Sin Cara, de El viaje de Chihiro, y el entrañable Gatobús, de Mi vecino Totoro, formaron parte de un imaginario que ha conquistado al público de todo el mundo.
Las bandas sonoras de Joe Hisaishi aportaron una dimensión musical especialmente emotiva, demostrando cómo la música puede transportarnos a otros mundos y despertar recuerdos, sensaciones y emociones compartidas.
Nuestra participación incluyó adaptaciones musicales preparadas para esta ocasión, con las que contribuimos a una celebración artística que puso en valor la riqueza y la diversidad de las expresiones culturales japonesas.
Otro de los aspectos destacados de esta experiencia fue la colaboración con otros artistas especializados en taiko, entre ellos el grupo Murasaki Taiko.
Colaborar con otros artistas nos permite intercambiar experiencias, aprender y contribuir a la difusión de una tradición musical que continúa evolucionando y encontrando nuevas formas de expresión.
Desde TaikoMon queremos agradecer a Murasaki Taiko la oportunidad de compartir esta experiencia y a todos los profesionales implicados en el espectáculo su contribución a una noche tan especial.
El homenaje a Studio Ghibli fue mucho más que una celebración cinematográfica. Supuso un reconocimiento a un estudio que ha llevado la animación japonesa mucho más allá de la idea de entretenimiento infantil, convirtiéndola en un lenguaje artístico capaz de abordar emociones, naturaleza, memoria, imaginación y condición humana.
Las películas de Hayao Miyazaki han creado universos reconocibles en todo el mundo, pero su fuerza reside también en los sentimientos universales que transmiten. Sus historias hablan a personas de culturas y edades diferentes, demostrando que la creatividad puede superar cualquier frontera.
Esta capacidad de conectar con el público es algo que también reconocemos en la música y, en particular, en el taiko. No es necesario conocer todos los detalles de una tradición para emocionarse con ella. El ritmo, la energía y la interpretación colectiva pueden convertirse en un lenguaje compartido.
La inauguración de la Fábrica de los Premios Princesa de Asturias dio comienzo a nueve días de actividades culturales que acercaron al público distintas disciplinas, desde el arte y la literatura hasta la ciencia y las experiencias interactivas.
Durante una noche, la antigua Fábrica de Armas dejó de ser únicamente un espacio industrial para convertirse en un escenario de fantasía. En ese entorno, el sonido de los tambores japoneses formó parte de una celebración de la creatividad y de la capacidad del arte para emocionarnos.
Desde TaikoMon queremos agradecer a la organización de la Semana de los Premios Princesa de Asturias, a los artistas y profesionales participantes, a Murasaki Taiko y a todas las personas que hicieron posible esta experiencia.
Nos sentimos orgullosos de haber aportado nuestro trabajo a una cita que celebra el talento, la imaginación y el intercambio cultural.
Seguiremos trabajando para acercar la percusión japonesa a nuevos escenarios, colaborar con otros artistas y compartir con cada público la energía y la emoción del taiko.
Porque cuando el ritmo se comparte, las culturas se encuentran.